¿Quieres un niño más feliz? … masajéalo con amor…

Las palabras Masaje Infantil engloban una serie de técnicas de tacto, voz y mirada, de forma sutil, tierna y agradable, que se han ido entrelazando, dando una estructura suficientemente acertada como para constatar unos beneficios para padres/madres y sus niños.

Estos beneficios no se quedan tan solo en el ámbito fisiológico, sino que llegan más allá, donde las fibras sensibles del sistema emocional son estimuladas y fortalecidas para poder crear un marco de confianza, seguridad y aceptación emocional. Esto favorecerá un crecimiento más equilibrado en todos los ámbitos de su persona.
Es el arte de la comunicación a través de las miradas, las sonrisas, el contacto, las palabras, el juego... que nos acercan a cada bebé o niño de una forma única.

La principal finalidad es el vínculo afectivo que se crea entre padres e hijos, debido a que en esta vida estresada, no tenemos tiempo para nada, ni siquiera para estar con nuestros chiquitos, entonces el masaje es el momento en el que se paraliza todo y estás tú con tu hijo piel a piel, tocándolo y acariciándolo. Se crea un lenguaje corporal y se sienten más protegidos al sentir el calor de tus manos.

También con estas caricias respetuosas, el niño se siente tomado en cuenta y ayudamos así a relajar todo el sistema nervioso del bebé y liberándose sustancias bioquímicas que producen calma y aumentan el apetito. Un grupo de médicos investigadores califican al masaje como una herramienta poderosa que tiene repercusiones positivas en el desarrollo emocional de un niño.

El masaje se expresa a través de la piel y por ella se cubren unas necesidades consideradas básicas, que dejarán muchas carencias si no son satisfechas. El Masaje Infantil facilita el espacio y el tiempo para que tenga lugar esta valiosa interacción. Las relaciones que establecemos en la infancia son el modelo de las que establecemos luego como adultos y las que moldean nuestros valores, nuestras motivaciones, la capacidad de aprendizaje y la aptitud para amar y ser amados.

Beneficio para los infantes:

El masaje ayuda al bebé y a los niños a liberar la tensión y ansiedad, haciendo posible su relajación y a enfrentar el estrés de las nuevas situaciones de aprendizaje.

Fortalece la resistencia del bebé a las enfermedades. Estimula positivamente el sistema inmunológico. Una situación de tranquilidad mantiene en equilibrio el de este sistema y mejora su funcionamiento. El estrés, por el contrario, lo debilita.

Mejora los patrones de sueño, ayudando a algunos bebés a dormir más profundamente y durante más tiempo.

Alivia la molestia de erupción dentaria, congestión, gas, cólico, y tensión emocional.

Mejora el desarrollo neurológico.

Mejora el desarrollo de los sentidos.

Alimenta al bebé emocionalmente.

Incrementa y mejora el proceso de unión con los padres.

El masaje es útil, entre otras cosas, para la nutrición de la piel que el bebé puede tener seca o irritada.

Favorece la circulación sanguínea y estimula el drenaje linfático, lo que contribuye al bienestar del bebé y del niño. También puede resultar útil para curar patologías menores.

Calmar a los bebés cuando estén incómodos o molestos.

Estimula el sistema circulatorio y beneficia el ritmo cardíaco, la respiración y ayuda a mejorar la digestión.

El masaje ayuda a desarrollar una conciencia del cuerpo y coordinación en el bebé.

Ayuda al bebé a desarrollar un sentido positivo de sí mismo.

Desarrolla una sensibilidad al tacto, a ser tocado. Los bebés con problemas de aceptación del tacto (prematuros, hipersensitivos...), van aumentando gradualmente la tolerancia de forma suave y cuidadosa. La escucha del niño es básica al dar el masaje.

El masaje fortalece la comunicación y el lazo emocional entre el bebé y la mamá, el papá o la persona que lo realice.

El contacto corporal, vivido de forma positiva, ayuda al niño a disolver tensiones corporales-emocionales, ya que le permite una vía de canalización y salida de sus angustias.

A veces, cuando tocamos a un niño durante el masaje, se desencadena el llanto. Este llanto puede no estar relacionado a una razón fisiológica concreta, ni al rechazo a nuestro contacto. Podemos haber facilitado una vía de salida a una situación estresante. Este llanto es positivo y bueno que se produzca. Saber escuchar y acompañar este llanto es una necesidad que acerca y fortalece la relación y la confianza.
 

Por lo tanto podemos decir que el masaje en los niños tiene dos funciones liberadoras:
 
Liberadora de tensiones físicas producidas por la tensión excesiva.

De liberación emocional.


El masaje infantil esta dirigido a:

Bebes y niños de cualquier edad.

A padres e hijos sanos.

A padres de niños con problemas que requieran necesidades especiales (problemática física, psíquica, sensorial, emocional, problemas de atención, hiper-activos, hiper-sensitivos, angustiados…).

A padres que estén aplicando algún tratamiento de fisioterapia a su hijo.

A madres y padres estresados, cansados y nerviosos a la hora de contactarse con sus niños.

A padres de bebés prematuros, desde el momento de su nacimiento, aunque este en terapia.

A padres de niños adoptados.

A padres y/o cuidadores de niños en riesgo de maltratos.

A madres en régimen de acogida que tengan los bebés o niños a su cargo.

A madres que, en régimen penitenciario, estén al cuidado de sus bebés.

A cuidadores de niños abandonados o de acogida.

A voluntariado fijo en Casas de Hogares de niños abandonados.

Por:
Andreina Di Gerónimo Bustamante
Presidenta de la Asociación Venezolana de Masaje Infantil AVMI
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